CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO: El mundo de la poesía lírica. La Grecia de la Época Arcaica.
Los cambios económicos, sociales y políticos de la Época Arcaica. Su influencia en los griegos de la época.
Con Homero ya veíamos cómo era la vida en la Época Oscura; quedaba refleja en sus poemas. Las comunidades tribales agrarias regían su vida por normas consuetudinarias de supuesto origen divino;la aplicación e interpretación de estas normas correspondía a los jefes de la organización tribal. El individuo sólo existía socialmente en la medida en que nacía y permanecía integrado en esta organización gentilicia: miembro de un clan, de una tribu, que le dan amparo. No existían ciudades, ni, prácticamente, artesanado, ni comercio, ni moneda. El modelo de comportamiento es el guerrero que destaca comosuperior en el combate y en la asamblea de guerreros. La vida de la comunidad está fijada y presidida por el rito, por la tradición.
La Época Arcaica contempla el proceso que conduce a la instauración de la democracia a través de: a) la extensión del poder político y económico al pueblo, b) la pérdida de su monopolio por la aristocracia. c) las colonizaciones ensanchan las fronteras anteriores de Grecia y enriquece a la cultura griega con el contacto con otros pueblos y culturas: Asia Menor, Italia meridional y Sicilia, las costas del M. Negro, y, en menor proporción, otras zonas del Mediterráneo (Francia, España, Egipto, Libia)
Las colonizaciones griegas
d) Nacimiento de la "polis", una comunidad basada en la ley, no en la familia, una comunidad "política", no biológica. e) Y todo ello como consecuencia de una revolución económica: el paso de una economía agraria de subsistencia a otra basada en la produción agraria y artesanal para el intercambio, para el que se inventa, en este momento, la moneda.
La Época Arcaica fue, pues, una época de conflictos y enfrentamientos, incluso violentos, en el seno de cada ciudad. Tanta convulsión tenía que tener sus efectos en las creencias y las ideas. El mundo viejo se hundía con su moral nobiliaria y sus modelos heroicos; un mundo nuevo muy diferente y más dinámico se adivinaba, pero no acababa de cuajar. La desaparición del viejo orden de ideas dejó al hombre huérfano de un patrón de conducta reconocido, inerme frente a una realidad rápidamente cambiante cuyas claves se le escapaban. La moral agonal tradicional sobrevive, aunque se subordina a la "polis"; sin embargo, el ideal agonal resultaba insuficiente como norma de conducta para toda la población, por no contener valores asociativos o restrictivos de los impulsos individuales que protegieran a los más débiles e hicieran posible una pacífica vida comunitaria. La angustia fue la consecuencia inevitable, el sentimiento que se enseñoreó de las conciencias griegas de esta época. Esta angustia buscó salidas diversas.
La "cultura del honor" del héroe épico se convierte en una "cultura de la culpa". El héroe homérico no conoce el sentimiento del pecado; el hombre arcaico siente un complejo sentimiento de culpa ante el dios: se siente desvalido, indefenso. Teme la "envidia" divina: el éxito excesivo de un mortal puede provocar una reacción desfavorable en la divinidad, sobre todo si el humano se ufana del éxito. Los poetas-teólogos arcaicos llegan a estructurar una teoría del φθόνος (envidia): el κόρος (hartazgo) engendra ὕβρις (insolencia); ello determina una justa reacción divina, la νέμεσις (venganza), que provoca la destrucción del culpable.
Aparece una nueva forma de entender la religión y la relación entre hombre y dios, menos formal y externa que la tradicional. La actitud del hombre ante la divinidad no es ya de tipo ritual o convencional (plegaria, oración, sacrificio), como en la épica homérica. La lírica muestra actitudes personales y no "estandarizadas" para con la divinidad. Aún así, la idea de divinidad no se ha moralizado mucho más: el dios sigue guiándose en su actuación por su capricho, más que por criterios de justicia.
Es la época del enfrentamiento entre las corrientes religiosas legalista y mística. De un lado el modelo religioso que patrocina Apolo, la teología de Delfos; de otro, la nueva religiosidad dionisiaca. Delfos es el gran santuario aristocrático del periodo arcaico. El principio délfico (claramente aristocrático) es la limitación de las aspiraciones humanas a las limitadas posibilidades humanas, la aceptación y acomodación a la propia condición; de esta manera, establecía una barrera infranqueable entre las condiciones divina y humana, como la que existía entre la aristocracia y el pueblo. La transgresión de esta barrera es el pecado por definición, la ὕβρις, que conduce al hombre a su ruína. La comunicación entre hombre y dios se reduce a un intercambio formal, al rito, y en su centro, el sacrificio.
Egeo, mítico rey de Atenas, padre de Teseo, consultando a la Pitia
El Ὄμφαλoς es el "ombligo", el centro a partir del cual se habría creado el mundo. Según la leyenda, Zeus mandó volar a dos águilas desde dos puntos opuestos del Universo, para determinar cuál sería este lugar. Las águilas llegaron a encontrarse aquí, en Delfos. Pausanias escribió sobre el ónfalos y decía de él que era el símbolo del centro cósmico donde se crea la comunicación entre el mundo de los hombres, el mundo de los muertos y el de los dioses: "Lo que los delfios llaman el Ónfalo está hecho de mármol blanco y dicen los delfios que es el centro de la tierra".
Templo de Apolo en Delfos
En cambio, el movimiento dionisiaco es de raíz popular; Dióniso predica la comunión del hombre y de la divinidad, la ruptura de las barreras entre una y otra condición, la posesión del hombre por el dios, la identificación de uno y otro. El rito, como modelo de comunicación, queda superado por el sentimiento: el dionisismo promete la liberación del cuerpo y la únión mística con el dios. El dionisismo es una religión salvadora. Estos cultos mistéricos, muy en especial el de Dióniso, se difunden por Grecia con gran rapidez.
La “Villa de los Misterios” comprende los aposentos de los dueños, que están decorados con unos espléndidos frescos del siglo I a.C. A lo largo de las paredes del triclinio se encuentra un gran fresco (megalographia), con escenas de un mito de iniciación en los misterios dionisíacos (al que la villa debe su nombre), o bien, de la iniciación de la mujer en la vida de casada. Mito y leyenda siguen tan presentes en la lírica como ya antes lo estuvieron en la épica. Pero su función es distinta en uno y otro género:
En la épica el mito y la leyenda son el tema del canto; es una poesía narrativa: un poema épico consiste en la narración de un mito o una leyenda.
En la lírica, sin embargo, se los usa para prestigiar un lugar o un personaje, y se ofrece como modelo digno de ser imitado, en especial por los dirigentes de la sociedad.
Los poemas de Homero se convirtieron en παιδεία (materia y modelo de educación) sin que su autor se lo hubiera propuesto; la lírica, sin embargo, usa conscientemente el mito como ejemplo.
Los recursos heredados de la tradición fracasan en un mundo diferente; el hombre se siente deconcertado e inerme, y, por ello, solo. El hombre cobra, él solo ahora, conciencia de su individualidad, y se presenta por primera vez, como individuo frente al resto de la comunidad. Ahora aparecerán los primeros nombres de poetas individuales. El poeta épico se difumina como individuo y remite a la Musa la autoría última de la obra; la Musa es depositaria de la destreza técnica y del conocimiento del pasado legendario, tema del canto épico. La invocación a la Musa se conserva en el poema lírico, pero el autor insiste en su autoría personal y la fama que le procurará su obra. Ahora, por vez primera, el poeta firma su obra (le impone su σφραγίς -sello-), y habla de sí: el tema de su obra es su circunstancia inmediata, no un pasado glorioso. Le elegía guerrera de Tirteo quiere estimular el sentimiento patriótico; Solón usa la elegía como arma de lucha política. Ahora, por vez primera, hablarán los poetas en su propio nombre y de sus propias preocupaciones, a veces, con un orgullo que hoy extraña por su violencia.
2. Los temas de la Lírica griega como reflejo de las características de su época.
Una sensibilidad nueva busca formas nuevas de hablar; la angustia y el desconcierto van a encontrar su voz en un nuevo género literario, nacido como continuación formal y negación práctica de la épopeya: la lírica. La lírica dará voz a la confusión ideológica de su época en una serie de temas que caracterizan al género:
El tema de la medida y la σωφροσύνη
La acción sin límites para conseguir el triunfo, como propone la moral agonal, suele conducir a la destrucción (Aquiles, Héctor, Agamenón). Hay que buscar los límites adecuados para la acción humana: el hombre debe destacar y realizarse, pero sin acarrearse el dolor o la muerte. Éstos sobrevienen cuando el hombre transpasa los límites humanos e invade niveles de actuación divinos (ὕβρις): los dioses entonces, envidiosos, se vengan. Es una idea no moralizada de divinidad la que se esconde tras estas ideas. A esta idea se asocia en la lírica la de la inestabilidad de la fortuna, cuyo remedio es, también, la medida.
El tema de la justicia.
La idea anterior no resulta muy consoladora, ni suficiente para guiar la acción humana. Y se extiende otra alternativa, ya formulada por Hesíodo: la justicia, protegida por Zeus, es la norma que debe guiar la acción humana, y la única que lleva al triunfo de quien la sigue. Los injustos son castigados, cuando no ellos mismos, sus descendientes: el éxito del injusto es aparente. Y se establece también como norma de comportamiento en el ámbito político (Solón), en el que se interpeta como un acuerdo de convivencia en que a cada clase corresponde un cuota de participación proporcional a su relevancia, no igual. La idea de justicia llega a alcanzar a la investigación filosófica de la Época Arcaica (los presocráticos): el "cosmos" es un conjunto ordenado porque está regido por el equilibrio proporcional, en que todas las cosas "pagan unas a otras una compensación".
El individualismo y la libre expresión de los sentimientos.
Los dos factores anteriores conducen a la limitación de la actuación social del individuo para hacer posible la vida de una comunidad. Pero también se expresa ahora, por primera vez, un potente individualismo en dos sentidos: - como oposición a normas tradicionales que se entiende que sustentan a la sociedad. - como derecho a la libre expresión de sentimientos individuales, frente a la virtud aristocrática de la σωφροσύνη. El yambo es su género característico.
El espacio y el tiempo.
La naturaleza, por sí, nunca es motivo de canto lírico; en él aparece sólo como marco de una determinadas actividades o potenciadora de ciertos sentimientos. El tema del tiempo de la vida humana, en cambio, se repite obsesivamente en la lírica, desplegándose ideas contradictorias acerca de la juventud y la vejez: al Néstor homérico, anciano sensato, la lírica enfrenta otros amargados, temerosos de la muerte y añorantes de la juventud.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA POESÍA LÍRICA
Concepto de “lírica”: canto y acompañamiento musical.
En sentido estricto, los eruditos griegos de época alejandrina entendieron como poesía lírica la que se cantaba con acompañamiento de lira u otro instrumento de cuerda (cítara, fórminge); así, dejaban fuera a la elegía y al yambo, cuyo acompañamiento era la flauta doble, y que quizá para entonces fueran ya recitados y no cantados. Colaboraba, además, una razón social, simbolizada en los respectivos instrumentos: la lira es un instrumento aristocrático, la flauta, popular, como quizá lo fueron el origen de una y otra poesía. Aquí entendemos por lírica, por exclusión, lo que no es épica, el género que la precede, ni teatro, el que la sucede. El nombre de lírica lo aplicamos a una amalgama de subgéneros diversos, testimonio de la diversidad de sus orígenes geográfico y cultural: yambo, elegía, lírica monódica y lírica coral
Flauta doble
Origen de la lírica
La lírica culta deriva de la popular: a partir de danzas y cantos ejecutados con motivo de festividades o actividades de periodicidad cíclica (siega, vendimia, siembra, matrimonio, etc), transmitidos oralmente, se desarrollan poemas escritos, firmados por un autor de nombre conocido, que se ajustan a esquemas y estructuras fijos.
Diferencias entre épica y lírica.
Como la épica, la lírica se canta con acompañamiento musical. Pero la épica es poesía narrativa dictada por la Musa: el cantor no habla de sí, ni de sus opiniones; el poeta lírico habla de sí, da su nombre, orgulloso de su originalidad y sabiduría. La épica es abierta, mientras los poemas líricos son de pequeña extensión: su tipo más característico es de estructura ternaria (proemio, centro y epílogo). La épica está escrita en un lenguaje arcaizante y artificial, en largos versos siempre iguales, mientras la lírica tiene variedad de dialectos y metros: versos repetidos (pero nunca el hexámetro), dísticos y estrofas. La épica se cantaba al son de la fórminge, mientras la lírica se cantaba al son de la cítara o de la lira, bien al de la doble flauta. Finalmente, la épica es siempre monodia, mientras la lírica conoce también formas corales y mixtas.
Función social de la lírica.
La lírica heredó la función social de la épica, y se convirtió en el nuevo vehículo de expresión y difusión de las ideas y del concepto de formación humana propios de las aristocracias griegas, dominantes en ese momento. Los poetas líricos o pertenencen a la clase noble, o viven asociados a ella y cantan sus ideas. En la lírica se acentúa incluso la conciencia de la aristocracia de ser un grupo social especial, quizá por sentir ya amenazado su poder. El género literario que suceda a la lírica, la tragedia, tendrá la misma función social, pero extendida ya a toda la sociedad: es la expresión de la democracia ateniense.
Otros rasgo fundamental de la lírica es la enorme variedad y riqueza de géneros que produjo, muchos de ellos procedentes de la lírica popular preliteraria. Se pueden clasificar atendiendo a dos criterios
Según el modo de ejecución, distinguimos entre:
a) Lírica monódica, cantada por una sola persona b) Lírica coral, cantada por un coro
Según el contenido, se habla de:
a) Poesía personal. Es la que el poeta expresa sus propia emociones, sentimientos e ideas
b) Poesía colectiva. Es la poesía coral, cantada por un coro con motivo de alguna fiesta religiosa o cívica.
A su vez, dentro de ambas son varios los géneros que se distinguen:
La lírica monódica es un canto en solitario. Como subgéneros de la monodia señalamos, atendiendo a su contenido, al tipo de verso que utiliza y a la lengua en que se compone, los siguientes:
Elegía. Poesía relacionada en su origen con los banquetes. Según parece, trataba una temática diversa, generalmente seria, acompañada de flauta: se componía en dístico elegíaco y en dialecto jónico-ático. Fueron muchos los poetas que la cultivaron: Calino, Tirteo, Solón, Mimnermo de Colofón y Teognis; pero de todos ellos hablaremos únicamente de Solón y Teognis.
Yambo. Poesía que surgió relacionada con el culto a la diosa Deméter; su contenido era burlesco y satírico y se acompañaba de instrumentos musicales desconocidos por nosotros. Se componía en distintas combinaciones de yambos (un pie formado por una sílaba breve y una larga) y en dialecto jónico-ático. Entre sus representantes destacan Arquíloco y Semónides, aunque el primero es el más importante
Poesía mélica. Canta sobre todo el amor, el vino y las mujeres: es la canción del banquete por excelencia y se acompañaba de una especie de lira grande de muchas cuerdas; se utilizaban distintos tipos de versos, aunque formando siempre estrofas, y el dialecto en que se compone es el eolio sobre todo. Entre sus cultivadores destacan: Alceo, Safo y Anacreonte. Su principal representante fue la poetisa Safo.
La lírica coral, como ya se ha dicho, era interpretada por un coro con motivo de alguna fiesta o acontecimiento colectivo. En su origen, la mayoría de los poemas corales eran himnos a los dioses, aunque poco a poco también se fue introduciendo la temática humana. En cuanto a su estructura métrica, el poema coral se compone en tríadas (tres estrofas). La lengua utilizada fue el dorio, y entre sus géneros destacamos:
Himno. Es un canto ritual dirigido a una divinidad. Según el dios al que se dirigía, se distinguen el peán, dedicado a Apolo, en el que se canta o se pide un triunfo (militar, sobre una enfermedad, etc.) y el ditirambo, dedicado a Dioniso. Otros tipos de himnos son el canto procesional, el canto fúnebre (o treno) y el epitalamio o canto de bodas.
Cantos dedicados a los hombres, entre los que destacan el elogio o encomio, el epinicio o canto triunfal y el canto de guerra.
LA LÍRICA MONÓDICA:
LA ELEGÍA: SOLÓN Y TEOGNIS
CARACTERÍSTICAS GENERALES
La elegía, tal como nos aparece en los primeros autores conocidos del s VII a.C., muestra una gran influencia de la épica, tanto en la lengua como en la métrica, pero no tiene sólo un contenido funerario, sino también exhortaciones, consideraciones morales, temas políticos, militares, autobiográficos, himnos a los dioses, etc. El carácter de exhortación y reflexión en torno a distintos aspectos de la vida, puede derivarse de un primitivo canto fúnebre de elogio del muerto, donde alternaban duelo y alegría báquica en un banquete realizado para la ocasión. El lugar más apropiado parece ser, por tanto, el banquete fúnebre, sobre todo en los comienzos. Posteriormente su temática fue tan diversa que podía interpretarse en cualquier tipo de banquete, incluso con carácter báquico.
En resumen, la elegía, nacida de los cantos populares de lamentos y elogios mortuorios, influenciada por la épica, formó un género literario óptimo para expresar todas las necesidades de la nueva sociedad y del nuevo espíritu del mundo en que surge. Teniendo en cuenta los cambios sociales, antes citados, que se dan en esta época, no es de extrañar que ambos temas, político y erótico, aparezcan en la mayoría de sus representantes. Las nuevas clases enriquecidas con la industria y el comercio disputan el poder a la antigua nobleza y demandan leyes escritas que eviten la arbitrariedad de los gobernantes.
El instrumento musical más utilizado fue la flauta (αὐλός) aunque esporádicamente podía ser acompañada por un instrumento de cuerdas. Poco a poco este género fue perdiendo su carácter musical para convertirse en poesía recitada. La flauta siempre mantuvo un segundo plano frente a la lira y en época arcaica era usada en los cultos orgiásticos, no en el culto a Apolo como la lira.
SOLÓN
Solón fue uno de los siete sabios de Grecia
Solón (640-558 a.C.) ateniense de origen, utilizó la elegía como arma política, sobre todo en defensa de la reforma constitucional que llevó a cabo al ser nombrado arconte con poderes especiales. En el siglo VII a. C. estando el poder en manos de la aristocracia terrateniente, la situación del campesinado era insostenible, pues a la falta de tierras se unía el que por causa de las deudas impagadas muchos de ellos fueron vendidos como esclavos. A ello se unían las reclamaciones de una burguesía emergente que exigía participar en el poder. En este clima de discordia civil, a Solón, de origen aristocrático, se le encargó la difícil tarea de mediar entre los distintos sectores sociales. Sus reformas constitucionales fueron las siguientes: - abolición de la esclavitud por deudas, - aumento del poder de la Asamblea y el tribunal popular, división de la población en cuatro clases según su nivel de riqueza, abriendo el acceso de la Asamblea a los más pobres, etc.- pretendían que el poder siguiera en manos de los aristócratas, contentando al mismo tiempo al pueblo para evitar que apoyara a una tiranía. Sin embargo, las reformas no gustaron a nadie y la tiranía fue inevitable.
Solón es el autor de la Constitución Ateniense del año 594 a. C.
En cuanto a su obra, la mayor parte se ha perdido. Sólo se conservan pequeños fragmentos (algo más de doscientos versos elegíacos de los casi cinco mil que escribió). Donde mejor se resume su pensamiento es en la elegía llamada “Elegía a las Musas”; su tema es el de la prosperidad: el poeta quiere conseguirla, pero no injustamente; la riqueza es algo que dan los dioses, pero si se consigue con medios poco lícitos, será destruida por Zeus. Todos los deseos humanos son vanos y rodeados por la incertidumbre, pues al final es el Destino el que trae lo bueno o lo malo a la humanidad. Son, en suma, una serie de reflexiones morales que tiene poco de novedosas.
Traducción de la Elegía a las Musas
«Famosas hijas de Mnemósine y Zeus Olímpico Musas Piéridas, escuchadme cuando os invoco. Concededme la felicidad que otorgan los dioses bienaventurados y gozar siempre entre todos los hombres de una buena fama; ser así dulce para los amigos, y amargo para los enemigos, que mi vista sea para unos objeto de respeto, para otros de temor. Si bien deseo tener riquezas, no quiero obtenerlas de manera injusta. Más tarde, llega certero el castigo. La riqueza que otorgan los dioses, es firme para el hombre desde su cimiento más profundo hasta la cima. Pero la que buscan los hombres a causa de su insolencia, no viene con orden, sino que obedeciendo a las obras injustas, sin querer las sigue y rápidamente se mezcla con la desgracia. Nace de un pequeño origen, como el del fuego, débil primero, incurable termina. No duran por cierto mucho tiempo para los mortales las obras de la insolencia, sino que Zeus vigila el fin de todo y, de repente, como súbitamente dispersa las nubes el viento primaveral, que, tras revolver el fondo del yermo mar de muchas olas y devastar en la tierra productora de trigo las bellas obras alcanza la alta sede de los dioses, el cielo, y nuevamente aclara el día La Elegía a Las Musas de Salón y brilla la bella fuerza del sol en la fértil tierra, y no haya la vista ni siquiera una nube. Tal es el castigo de Zeus; no contra uno como se encoleriza un hombre mortal. Nunca le pasa completamente desapercibido el que tiene un corazón impío, al final se pone totalmente en evidencia. Uno paga de inmediato, el otro, más tarde; a los que huyen ellos mismos y no les alcanza el destino de los dioses que se acerca, les llega completamente más farde; inocentes pagan sus actos o sus hijos o la estirpe futura. Los mortales juzgamos así de manera semejante, el bueno y el malo que está bien la opinión que cada uno mismo tiene, antes de sufrir algo. Entonces llega el sufrimiento. Hasta ese momento sin damos cuenta gozamos con vanas esperanzas. Al que oprimen enfermedades terribles piensa que se pondrá sano, otro aunque es cobarde cree ser un hombre bueno y otro bello, aunque no tiene una agradable figura. Si uno carece de fortuna y la pobreza lo oprime cree que posee absolutamente mucho dinero. Se esfuerza cada uno por otra cosa. Uno vaga por el mar, porque desea llevar a casa ganancia en sus naves arrastrado de un lado a otro por terribles vientos en el mar sin escatimar nada de su vida. Otro corta la tierra de muchos árboles cada año y trabaja como siervo, a éstos les corresponde el curvo arado. Otro aprende la obra de Atenea y Hefesto, de mucha técnica, y recoge su sustento con las manos. Otro aprendió de las musas olímpicas los dones y sabe la medida de la sabiduría deseada. A otro hizo augur el señor Apolo que actúa de lejos, conoce el mal que viene al hombre de lejos si lo acompañan los dioses. Contra 10 que está destinado en absoluto protegen ni un pájaro ni los sacrificios. Otros son médicos porque dominan la obra del Peán de muchos remedios. Tampoco para éstos hay un final cierto. A menudo un gran dolor nace de una pequeña molestia y nadie lo eliminaría por medio de suaves remedios En otras ocasiones, cura súbitamente al que tiene malas y terribles enfermedades tocándolo con las manos. El destino trae a los mortales mal y también bien, Llegan a ser regalos inevitables de los dioses inmortales. En todas las acciones hay peligros y, cuando algo ha comenzado, nadie sabe de qué manera va a estar .dispuesto El que intenta hacerlo bien cae sin preverlo en una gran y dificil desgracia, al que lo hace de mala manera, un dios le da en toda ocasión una buena fortuna, salvación de su desvarío. Ningún límite de la riqueza es evidente para los hombres Pues los que de nosotros ahora tienen los mayores bienes, se esfuerzan el doble. ¿Quién satisfaría a todos? Los dioses entregan a los mortales beneficios, pero de ellos surge la desgracia que, cuando Zeus la envía a castigar, toca una vez a uno y otra vez a otro".
TEOGNIS
Los datos sobre su vida son muy confusos. Sabemos que vivió entre la segunda mitad del siglo VI y la primera del V y que era un aristócrata que al instaurarse la tiranía en su patria debió huir, por lo que escribió toda su obra en el exilio.
En cuanto a los poemas, la tradición nos ha legado unos 600 dísticos elegíacos. Estas elegías son de tema muy variado: las hay autobiográficas, en las que lamenta la suerte de la aristocracia de su tiempo; otras son verdaderos himnos a los dioses; otras de contenido erótico y finalmente una serie de elegías de tipo gnómico (en griego γνῶμαι son “sentencias, máximas morales”) con consejos sobre los temas más diversos y a través de ellas conocemos su pesimismo sobre la vida humana y su invitación a aprovechar el día a día, su fuerte espíritu de clase (identifica al hombre bueno con la aristocracia y al malvado con la clase del humilde), la necesidad de poseer riquezas como complemento de la virtud o la preocupación por la fidelidad del amigo.
La parte más conocida son las llamadas “elegías a Cirno“, que parece ser el joven amante de Teognis, a quién expone su ideal aristocrático en los siguientes TEMAS:
tratar solo con los mejores y evitar el contacto con los advenedizos
la prudencia, moderación, firmeza ante el mal, la ἀρετή, son preferibles a los bienes de fortuna, que cambian continuamente de manos.
los “buenos” son los grandes terratenientes de noble linaje; los malos no poseían ni tenían nada. Después se intercambian los papeles, y la nobleza se casa con los “malos” por dinero.
la amistad debe unir a los hombres de posición para recuperar su dominio.
Su visión del mundo es pesimista, mundo corrompido al que no se asimila y no entiende. Cree que la mejor cosa para el ser humano es no haber nacido, y hecho esto, lo mejor es desaparecer cuanto antes con una muerte digna.
La parte más conocida son las llamadas “elegías a Cirno“, que parece ser el joven amado de Teognis, a quién expone su ideal aristocrático:
conviene el trato solo con los mejores y evitar el contacto con los advenedizos
la prudencia, moderación, firmeza ante el mal, la areth, son preferibles a los bienes de fortuna, que cambian continuamente de manos.
los “buenos” son los grandes terratenientes de noble linaje,los malos no poseían ni tenían nada.Después se intercambian los papeles, y la nobleza se casa con los “malos” por dinero.
la amistad debe unir a los hombres de posición para recuperar su dominio.
ALAS A TI YO TE HE DADO, CON ELLAS EL MAR INFINITO…
Teognis canta el amor a bellos jóvenes, en especial a su querido Cirno.
Alas a ti yo te he dado, con ellas el mar infinito y toda la tierra en un vuelo podrás recorrer sin fatigas. En todo banquete y festejo presente te hallarás, albergado en las bocas de muchos. Y al son de las flautas de tonos agudos los jóvenes en rondas de amor, con bellas y suaves tonadas te citarán. Y cuando a las cavernas de la oscura tierra desciendas, a las lamentables mansiones del Hades, ni siquiera entonces, muriendo, te ha de faltar tu gloria, sino que conservarás entre la gente tu nombre inmortal, Cirno, y vas a viajar por la tierra de Grecia y las islas, y a cruzar la incansable alta mar habitada por peces, sin montarte a lomos de caballos, pues van a llevarte los espléndidos dones de las Musas de trenzas violeta. Y para todos aquellos, incluso del mañana, que aprecien el canto, tú vivirás por igual, en tanto existan la tierra y el sol. Y, sin embargo, de ti yo no recibo ni un poco de aprecio, sino que, como a un niño pequeño, me engañas con cuentos.
Teognídeas, vv. 237-54. Traducción de Carlos García Gual.
Su visión del mundo es pesimista, mundo corrompido al que no se asimila y no entiende. Cree que la mejor cosa para el ser humano es no haber nacido, y hecho esto lo mejor es desaparecer cuanto antes con una muerte diga. Teognis fue un defensor a ultranza de los ideales aristocráticos, como lo fue también Píndaro. Para él la virtud (ἀρετή) es connatural a los nobles, pero la adquieren por su linaje y hay que estar siempre en compañía de los buenos (ἀγαθοί), identificados también con los nobles.
EL YAMBO: ARQUÍLOCO
El yambo fue en su origen un verso popular de los jonios, utilizado en poemas de burla con ocasión de las fiestas de Deméter y Dioniso. Este contenido burlesco y satírico se va a confirmar en el principal representante del género, Arquíloco. Era natural de la isla de Paros y vivió en pleno siglo VII a.C. Además de poeta, fue mercenario y murió en lucha con los habitantes de la cercana isla de Naxos. Los temas de su poesía son:
- La guerra. Como soldado mercenario que fue, nos transmite una imagen realista del combate, lejos de cualquier tipo de exaltación patriótica
Siete muertos, a los que habíamos alcanzado a la carrera, han caído. Y somos mil sus matadores.
- El odio. Lo expresó tanto contra amigos como contra enemigos. Su odio se desborda en ocasiones en una oleada de maldiciones, injurias y sarcasmos.
- El vino y el amor. Eran temas tradicionales de la lírica griega, aunque en Arquíloco poseen el sello de la experiencia directa y personal. Es el primer poeta que utiliza la sexualidad como tema de modo consciente y deliberado. Concibe el amor no como una dicha del hombre, sino como una grave enfermedad que sobrevive al hombre con ímpetu.
- Los dioses. Mantiene su creencia en un cierto poder divino que reparte éxitos y desventuras entre los hombres, ante lo que sólo cabe la resignación. Se considera servidor de Ares y Apolo y compuso himnos a Dioniso y Deméter
Papiro con un fragmento
LA POESÍA MÉLICA: SAFO y ALCEO. ANACREONTE
Este tipo de poesía hay que encuadrarla dentro de la poesía de la isla de Lesbos, que por sus características especiales, tanto en el contenido como en la forma, merece un trato aparte dentro de la lírica arcaica. En los siglos VII y VI a Cr. florece en este lugar una cultura propia y brillante que tiene en la lírica uno de sus mejores componentes con Alceo y Safo. La poesía y el canto aparecen en principio muy ligados a ceremonias religiosas y rituales, de carácter popular. La parte más característica de la poesía de Alceo y Safo es monodia, compuesta en cortas estrofas y en variados pero simples metros, cantada y acompañada de instrumentos de cuerda.
Es una poesía depurada, de gusto aristocrático y refinado que sabe valorar la sencillez, sin artificios.
Es más personal que el resto de la lírica arcaica, tanto en autor como en tema.
Está escrita en dialecto local lesbio, lo que contribuye a darle mayor naturalidad y sinceridad.
Es una poesía ligada a las ceremonias religiosas y rituales, de carácter popular, y el marco de interpretación lo constituían las procesiones religiosas, los concursos de todo tipo
las fiestas en honor del vencedor en los grandes juegos etc, para recordar antiguos mitos y cantar las glorias de la patria.
SAFO
Es una de las pocas poetisas que nos ha legado la antigüedad. Nació en la isla de Lesbos, en el seno de una familia aristocrática y su vida transcurrió entre finales del siglo VII y principios del VI a.C. Constituyó con otras mujeres una especie de “círculo”, organizado en principio para rendir culto a las Musas, semejante al que formaban los filósofos en los círculos aristocráticos masculinos.
Casi toda su poesía está dedicada a mujeres, y alguna a sus hermanos. En total escribió nueve libros de odas, epitalamios o canciones nupciales, elegías e himnos, pero apenas se conserva una mínima parte de ellos. Su poema más importante es la Oda a Afrodita.
¡Tú que te sientas en trono resplandeciente, inmortal Afrodita! ¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico, augusta diosa, no consientas que, en el dolor, perezca mi alma! Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez, dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes. Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo, a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas. Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales, preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía, qué nuevo deseo agitaba mi pecho, y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor. Safo, me dijiste, ¿quién se atreve a injuriarte? Si te rehuye, pronto te ha de buscar; si rehúsa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo. Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees. ¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos! ¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehúses tu ayuda todopoderosa! Lamento: Dulce madre mía, no puedo trabajar, el huso se me cae de entre los dedos Afrodita ha llenado mi corazón de amor a un bello adolescente y yo sucumbo a ese amor.
Originalmente escribió sus obras en el dialecto aeólico, y sus poemas fueron copiados repetidamente a lo largo del tiempo en las epocas griega, romana, bizantina, etc. Parece ser que en el año 1.073 d.c. el Papa Gregorio VII ordenó quemar todos los manuscritos con los poemas sáficos, considerados inmorales y pecaminosos, con lo que se perdió para siempre una parte de su obra. A partir de su obra conocida sabemos que Safo rendía culto a Afrodita, la diosa del amor y de la belleza. Su poesía se caracteriza por su sencillez, intimismo y sentimiento. Los versos son tan apasionados como simples, y dejan clara constancia de su atracción y relación con otras mujeres, aunque hay que decir que Safo también tuvo amantes masculinos, especialmente el poeta Alceo, del que habla en sus poemas.
ALCEO
La poesía de Alceo es un reflejo directo y sincero de su vida turbulenta. Se vió envuelto en las luchas civiles que sacudieron Lesbos en su época, y su poesía refleja sin moderación alguna de sus posturas políticas. No hay insulto que no dirija al tirano Pítaco por su físico o sus costumbres. En cambio manifiesta una indefectible lealtad hacia sus compañeros de armas. Se jacta de ser tan vehemente en sus odios como en sus amores, lo que da contraste y emoción a cuanto escribe. Sus composiciones tienen el aire de haberse improvisado como reacción a los estímulos del momento. Por tanto ofrecen interés humano y carecen, por la misma razón, de sutileza. Temas que les fascinan son las armas y el vino. Siempre encuentra una razón para beber: el calor, el frío, la depresión, etc.
Perteneció a la aristocracia eólica, por eso su poesía es el reflejo inmediato de una vida entregada a la acción política en medio de las luchas civiles. Fue desterrado dos veces. Representa el ideal homérico del honor y la gloria, pero asimilado a los nuevos tiempos de luchas de partidos e intereses personales. Es apasionado y violento en los ataques a sus enemigos políticos, ensañándose en la presentación de sus defectos físicos y morales.
Hay una imagen, la de la nave cuya salvación o pérdida simbolizan la de la patria, que ya había tratado Arquiloco, que Alceo desarrolla en forma de alegoría extensa y que tendrá una larga historia posterior como alegoría de la nave del estado. Alceo no se refiere al Estado en el sentido del habitante posterior de la polis, sino a la suerte que corre su partido y a las penurias que hay que soportar en la lucha por el poder. Este tipo de alegoría de la nave del Estado se perpetuó hasta nuestros días a través de distintos autores. La relación mental de barcos y Estados era lógica en una sociedad cuyas ciudades se comunicaban e interactuaban preferentemente por vía marítima. El poeta latino Horacio (65-8 a.C.), quien tradujo bastantes versos de Alceo, realizó con un estilo mimético al de éste una oda de parecidas características y significado, “Oh, navis”. Gracias a Horacio, que consideraba a Alceo como uno de sus maestros, nos han llegado muchos de los versos que del poeta griego quedan, pudiéndose así además analizar su métrica. El famoso fragmento náutico referido es:
“Me desconcierta la revuelta de los vientos. De aquí llega rodando una ola y por allá otra, y nosotros en medio arrastrados nos vemos en nuestra nave negra, afligidos por la muy enorme tempestad. El agua de la sentina ya cubre el pie del mástil. Toda la vela está ya transparente, y cuelga en grandes jirones su tela, no logran asidero las anclas, y el timón… … mis dos piernas se afirman en las jarcias y sólo esto me mantiene a salvo. Toda la carga arrastrada fuera de borda va.”
ANACREONTE
Separado de la lírica lesbia por más de medio siglo, Anacreonte se mueve en un mundo diverso, donde han desaparecido los ideales aristocráticos de Alceo y Safo, y en el que la presión de los persas obligó a los habitantes jonios de su ciudad (Teos) a marchar a las costas tracias, donde este poeta inicia sus primeros versos. Más tarde Anacreonte dirige sus pasos a la corte de Polícrates en Samos, de donde parte hacia Atenas con el tirano Hiparco. Aquí el marco su la poesía lo constituye el distinguido simposio, muy de moda en la época de las tiranías, en el que se concede gran importancia al refinamiento de los modales en el banquete. Si Alceo recitaba poesía del arsenal en su círculo de combatientes, Anacreonte nada quiere saber de rencillas y guerras. Él mismo dice que desea cantar los dones de Afrodita y los alegres placeres de la fiesta, que presentan un carácter netamente erótico. Sus versos reflejan la dulzura d la vida con tal intensidad que en ocasiones llega a ser dolor. Revela su originalidad tanto en expresiones metafóricas, como en el uso de abundantes epítetos. El sentido del poeta por lo delicado y frágil se expresa en los versos que compara a la juventud esquiva con el pequeño corzo que, abandonado por la madre, anda por el bosque lleno de temor. Los alejandrinos conocían cantos, elegías y yambos de Anacreonte, y publicaron sus poemas en cinco libros. Su arte no admite continuadores y quienes lo intentaron convirtieron su gracia en simpleza, su placer por la vida en debilidad por el vino y el amor. Sus poemas fueron compuestos hasta la época bizantina y sesenta de ellos están recopilados en manuscritos detrás de la Antología palatina.ANACREONTE, 358 PMG De nuevo su pelota púrpura me dispara Eros de cabellos dorados y con una joven de coloridas sandalias a jugar me incita; pero ella, que es de la bien fundada Lesbos, mi cabellera, por ser blanca, desdeña y ante otra se pasma (trad. José B. Torres).I ¿A qué me instruyes en las reglas de la retórica? Al fin y al cabo, ¿a qué tantos discursos que en nada me aprovechan? Será mejor que enseñes a saborear el néctar de Dionisios y a hacer que la más bella de las diosas aun me haga digno de sus encantos. La nieve ha hecho en mi cabeza su corona; muchacho, dame agua y vino que el alma me adormezcan pues el tiempo que me queda por vivir es breve, demasiado breve. Pronto me habrás de enterrar y los muertos no beben, no aman, no desean.
II De la dulce vida, me queda poca cosa; esto me hace llorar a menudo porque temo al Tártaro; bajar hasta los abismos del Hades, es sobrecogedor y doloroso, aparte de que indefectiblemente ya no vuelve a subir quien allí desciende.
LA LÍRICA CORAL
CARACTERÍSTICAS GENERALES
La lírica coral nació en la Esparta del siglo VII a.C., todavía no cerrada al exterior como en el siglo V, que constituía una comunidad abierta en la que había una importante tradición musical y poética.
Constituía una μολπή, es decir, canto y danza a la vez, como los coros de las tragedias en Atenas.
Se ejecutaba acompañada de distintos instrumentos (lira, flauta).
Presenta una variedad métrica más compleja que el yambo y la elegía.
La lírica coral estaba vinculada a las ceremonias religiosas, fiestas y culto. Esto explica el tono solemne que suele adoptar la poesía coral, recitada en ocasiones importantes. La lírica coral utiliza una lengua artificial,; de esta manera realza el carácter grave de esta poesía. Sufrió una evolución importante, pero, al menos en las composiciones que conservamos, se mantienen tres elementos:
a) el mitο b)el elemento gnómico o sentencioso c) alusiones al motivo de la μολπή Conservamos odas corales de los siguientes poetas: Alcmán, Estesícoro, Íbico, Simónides de Ceos, Baquílides y Píndaro.
PÍNDARO
Representa la ideología más exaltada de la aristocracia griega y se apoya en la convicción de que existe una ἀρετή global, que en el caso de quienes la poseen se manifiesta en aspectos particulares. Según Píndaro los dos aspectos que hacen que esta ideología sea aristocrática son: el carácter CONNATURAL de la ἀρετή y su carácter HEREDITARIO (una minoría de hombres la posee por naturaleza, desde que nacen, y la transmiten por herencia).
Las familias aristocráticas tienen la “areté” por su conexión con la divinidad, que establece lazos de unión con los mortales a través de un héroe, y esto ya nos aparecía en Homero, en cuya obra aparecían reyes que habían recibido su cetro de manos de Zeus. No obstante la época en que Píndaro dice esto ( la ideología aristocrática ha sufrido diversos ataques, dando paso a la democracia ) ha hecho que algunos críticos hablen de CINISMO en nuestro autor, y piensan que sus epinicios son un instrumento de propaganda de la ideología de la clase social que la paga, para afianzar su status. Hay una coincidencia entre la ideología global de Píndaro y su credo poético, pues para él el auténtico poeta es el que lo es por naturaleza, y contrapone su poesía (la del σόφος, según él mismo se autodenomina) frente a la sofia que se adquiere con el aprendizaje. Identifica la expresión poética con el contenido ideológicọ hay una única ἀρετή, propia del noble, y una sofia, propia del poeta inspirado que no es un auténtico creador.
"El hombre es es el sueño de una sombra" Píticas, 8, 95
En la última etapa siciliana de la vida del poeta nos encontramos con el ámbito de la religiosidad órfico-pitagórica y la afirmación de la existencia de otra vida después de la muerte (el alma es divina, el cuerpo impuro y la muerte liberación. La vida futura depende de la vida llevada en la tierra y se puede conseguir la felicidad eterna con los ritos de purificación y la iniciación en los misterios. Tiende a cierto monoteismo cuando antepone a Zeus sobre lo demás y ejerció gran influencia moral entre los griegos). La religiosidad órfica no es aristocrática en sus orígenes. Los griegos eran conscientes de que tanto el orfismo como el dionisismo no estaban en la génesis de la religión griega, sino que eran más recientes y procedían del exterior, concretamente de Tracia, donde se localizaba a Orfeo y a Dioniso. El orfismo tuvo, desde sus orígenes, un carácter popular y desde época muy temprana se conectó con el pitagorismo, de carácter más aristocrático pues en él dominaba la casta de los pitagóricos, hasta que se unieron en la corriente órfico-pitagórica. Así pues no se puede observar contradicción alguna en Píndaro cuando defiende los valores de la aristocracia y asume ciertos aspectos de la espiritualidad órfica.
En cuanto a su obra, ésta fue agrupada por los filólogos alejandrinos en 17 libros, atendiendo a su género literario. De entre ellos nos han llegado completos los cuatro últimos, que corresponden a los Epinicios. A su vez, éstos fueron organizados según la importancia de los juegos para los que fueron escritos: Olímpicas (14 odas), Píticas (12), Nemeas (11) e Ístmícas (9). Del resto de su obra no tenemos nada más que pequeños fragmentos.
Por los restos conservados, el epinicio es la gran creación de Píndaro. El poema era cantado por un coro con música de flauta o lira en la ciudad natal del vencedor, como parte del homenaje que recibía de sus conciudadanos por su triunfo. En su estructura hay que destacar tres elementos:
Datos sobre la persona del vencedor. En concreto sobre su familia, su patria, victorias anteriores conseguidas. Pocas veces se alude a detalles concretos de la prueba en la que se ha conseguido la victoria. También entra aquí la alabanza al dios en honor del cual se celebran los juegos.
El mito. Su inclusión nunca es casual; a veces tiene que ver con la prueba atlética en sí. El mito no se expone de modo líneal y ordenado, sino que se queda en lo esencial, pasando con rapidez de un mito a otro. Entre los dioses, los dos principales son Zeus y Apolo, mientras que el poeta se presenta como una especie de heraldo de las Musas.
Las sentencias (γνῶμαι). Son breves fórmulas. Habituales en el canto coral, en donde el poeta puede condensar su pensamiento.
A pesar de la heterogeneidad de su obra, es fácil descubrir la visión del mundo del poeta: Píndaro es defensor de los ideales aristocráticos, como lo fuera también TEOGNIS. Para él el tipo humano ideal es un hombre noble, con altas aspiraciones e ideal competitivo, con dinero, que posea una piedad tradicional severa, defensor del régimen oligárquico y que muera rodeado de su familia y recordado por la posteridad. En su tiempo, llegó a alcanzar la categoría de poeta universal para los griegos.
Olímpica primera, un poema que Píndaro compuso para Hierón, tirano de Siracusa en Sicilia (476 a. C.). Lo mejor es, de un lado, el agua y, de otro, el oro, como ardiente fuego, que destaca en la noche por encima de la magnífica riqueza. Y si certámenes atléticos celebrar anhelas, querido corazón, ni busques otra estrella más cálida que el sol brillante en el día por todo el yermo éter ni ensalcemos otra competición superior a la de Olimpia. De allí el himno clamoroso se despliega a través de las mentes de los sabios para que al hijo de Crono canten los que acuden a la espléndida y feliz morada de Hierón (vv. 1-10, trad. C. García Gual).
LA POESÍA LÍRICA GRIEGA
CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO: El mundo de la poesía lírica. La Grecia de la Época Arcaica.
Con Homero ya veíamos cómo era la vida en la Época Oscura; quedaba refleja en sus poemas.Los cambios económicos, sociales y políticos de la Época Arcaica. Su influencia en los griegos de la época.
Las comunidades tribales agrarias regían su vida por normas consuetudinarias de supuesto origen divino;la aplicación e interpretación de
El individuo sólo existía socialmente en la medida en que nacía y permanecía integrado en esta organización gentilicia: miembro de un clan, de una tribu,
que le dan amparo. No existían ciudades, ni, prácticamente, artesanado, ni comercio, ni moneda. El modelo de comportamiento es el guerrero que destaca comosuperior en el combate y en la asamblea de guerreros. La vida de la comunidad está fijada y presidida por el rito, por la tradición.
La Época Arcaica contempla el proceso que conduce a la instauración de la democracia a través de:
a) la extensión del poder político y económico al pueblo,
b) la pérdida de su monopolio por la aristocracia.
c) las colonizaciones ensanchan las fronteras anteriores de Grecia y enriquece a la
cultura griega con el contacto con otros pueblos y culturas: Asia Menor, Italia meridional y Sicilia, las costas del M. Negro, y, en menor proporción, otras zonas del Mediterráneo (Francia, España, Egipto, Libia)
d) Nacimiento de la "polis", una comunidad basada en la ley, no en la familia, una comunidad "política", no biológica.
e) Y todo ello como consecuencia de una revolución económica: el paso de una economía agraria de subsistencia a otra basada en la produción agraria y artesanal para el intercambio, para el que se inventa, en este momento, la moneda.
La Época Arcaica fue, pues, una época de conflictos y enfrentamientos, incluso violentos, en el seno de cada ciudad. Tanta convulsión tenía que tener sus efectos en las creencias y las ideas. El mundo viejo se hundía con su moral nobiliaria y sus modelos heroicos; un mundo nuevo muy diferente y más dinámico se adivinaba, pero no acababa de cuajar. La desaparición del viejo orden de ideas dejó al hombre huérfano de un patrón de conducta reconocido, inerme frente a una realidad rápidamente cambiante cuyas claves se le escapaban. La moral agonal tradicional sobrevive, aunque se subordina a la "polis"; sin embargo, el
ideal agonal resultaba insuficiente como norma de conducta para toda la población, por no contener valores asociativos o restrictivos de los impulsos individuales que protegieran a los más débiles e hicieran posible una pacífica vida comunitaria. La angustia fue la consecuencia inevitable, el sentimiento que se enseñoreó de las conciencias griegas de esta época. Esta angustia buscó salidas diversas.
La "cultura del honor" del héroe épico se convierte en una "cultura de la culpa". El héroe homérico no conoce el sentimiento del pecado; el hombre arcaico siente un complejo sentimiento de culpa ante el dios: se siente desvalido, indefenso. Teme la "envidia" divina: el éxito excesivo de un mortal puede provocar una reacción desfavorable en la divinidad, sobre todo si el humano se ufana del éxito. Los poetas-teólogos arcaicos llegan a estructurar una teoría del φθόνος (envidia): el κόρος (hartazgo) engendra ὕβρις (insolencia); ello determina una justa reacción divina, la νέμεσις (venganza), que provoca la
destrucción del culpable.
Aparece una nueva forma de entender la religión y la relación entre hombre y dios, menos formal y externa que la tradicional. La actitud del hombre ante la divinidad no es ya de tipo ritual o convencional (plegaria, oración, sacrificio), como en la épica homérica. La lírica muestra actitudes personales y no "estandarizadas" para con la divinidad. Aún así, la idea de divinidad no se ha moralizado mucho más: el dios sigue guiándose en su actuación por su capricho, más que por criterios de justicia.
Es la época del enfrentamiento entre las corrientes religiosas legalista y mística. De un lado el modelo religioso que patrocina Apolo, la teología de Delfos; de otro, la nueva religiosidad dionisiaca.
Delfos es el gran santuario aristocrático del periodo arcaico. El principio délfico (claramente aristocrático) es la limitación de las aspiraciones humanas a las limitadas posibilidades humanas, la aceptación y acomodación a la
propia condición; de esta manera, establecía una barrera infranqueable entre las condiciones divina y humana, como la que existía entre la aristocracia y el pueblo. La transgresión de esta barrera es el pecado por definición, la ὕβρις, que conduce al hombre a su ruína. La comunicación entre hombre y dios se reduce a un intercambio formal, al rito, y en su centro, el sacrificio.
En cambio, el movimiento dionisiaco es de raíz popular; Dióniso predica la comunión del hombre y de la divinidad, la ruptura de las barreras entre una y otra condición, la posesión del hombre por el dios, la identificación de uno y otro. El rito, como modelo de comunicación, queda superado por el sentimiento: el dionisismo promete la liberación del cuerpo y la únión mística con el dios. El dionisismo es una religión salvadora. Estos cultos mistéricos, muy en especial el de Dióniso, se difunden por Grecia con gran rapidez.
La “Villa de los Misterios” comprende los aposentos de los dueños, que están decorados con unos espléndidos frescos del siglo I a.C. A lo largo de las paredes del triclinio se encuentra un gran fresco (megalographia), con escenas de un mito de iniciación en los misterios dionisíacos (al que la villa debe su nombre), o bien, de la iniciación de la mujer en la vida de casada.
Mito y leyenda siguen tan presentes en la lírica como ya antes lo estuvieron en la épica. Pero su función es distinta en uno y otro género:
Los poemas de Homero se convirtieron en παιδεία (materia y modelo de educación) sin que su autor se lo hubiera propuesto; la lírica, sin embargo, usa conscientemente el mito como ejemplo.
Los recursos heredados de la tradición fracasan en un mundo diferente; el hombre se siente deconcertado e inerme, y, por ello, solo. El hombre cobra, él solo ahora, conciencia de su individualidad, y se presenta por primera vez, como individuo frente al resto de la comunidad. Ahora aparecerán los primeros nombres de poetas individuales. El poeta épico se difumina como individuo y remite a la Musa la autoría última de la obra; la Musa es depositaria de la destreza técnica y del conocimiento del pasado legendario, tema del canto épico. La invocación a la Musa se conserva en el poema lírico, pero el autor insiste en su autoría personal y la fama que le
procurará su obra. Ahora, por vez primera, el poeta firma su obra (le impone su σφραγίς -sello-), y habla de sí: el tema de su obra es su circunstancia inmediata, no un pasado glorioso. Le elegía guerrera de Tirteo quiere estimular el sentimiento patriótico; Solón usa la elegía como arma de lucha política. Ahora, por vez primera, hablarán los poetas en su propio nombre y de sus propias preocupaciones, a veces, con un orgullo que hoy extraña por su violencia.
2. Los temas de la Lírica griega como reflejo de las características de su época.
Una sensibilidad nueva busca formas nuevas de hablar; la angustia y el desconcierto van a encontrar su voz en un nuevo género literario, nacido como continuación formal y negación práctica de la épopeya: la lírica. La lírica dará voz a la confusión ideológica de su época en una serie de temas que caracterizan al género:- El tema de la medida y la σωφροσύνη
La acción sin límites para conseguir el triunfo, como propone la moral agonal, suele conducir a la destrucción (Aquiles, Héctor, Agamenón). Hay que buscar los límites adecuados para la acción humana: el hombre debe destacar y realizarse, pero sin acarrearse el dolor o la muerte. Éstos sobrevienen cuando el hombre transpasa los límites humanos e invade niveles de actuación divinos (ὕβρις): los dioses entonces, envidiosos, se vengan. Es una idea no moralizada de divinidad la que se esconde tras estas ideas. A esta idea se asocia en la lírica la de la inestabilidad de la fortuna, cuyo remedio es, también, la medida.- El tema de la justicia.
La idea anterior no resulta muy consoladora, ni suficiente para guiar la acción humana. Y se extiende otra alternativa, ya formulada por Hesíodo: la justicia, protegida por Zeus, es la norma que debe guiar la acción humana, y la única que lleva al triunfo de quien la sigue. Los injustos son castigados, cuando no ellos mismos, sus descendientes: el éxito del injusto es aparente. Y se establece también como norma de comportamiento en el ámbitopolítico (Solón), en el que se interpeta como un acuerdo de convivencia en que a cada clase corresponde un cuota de participación proporcional a su relevancia, no igual. La idea de justicia llega a alcanzar a la investigación
filosófica de la Época Arcaica (los presocráticos): el "cosmos" es un conjunto ordenado porque está regido por el equilibrio proporcional, en que todas las cosas "pagan unas a otras una compensación".
- El individualismo y la libre expresión de los sentimientos.
Los dos factores anteriores conducen a la limitación de la actuación social del individuo para hacer posible la vida de una comunidad. Pero también se expresa ahora, por primera vez, un potente individualismo endos sentidos:
- como oposición a normas tradicionales que se entiende que sustentan a la sociedad.
- como derecho a la libre expresión de sentimientos individuales, frente a la virtud aristocrática de la σωφροσύνη. El yambo es su género característico.
- El espacio y el tiempo.
La naturaleza, por sí, nunca es motivo de canto lírico; en él aparece sólo como marco de una determinadas actividades o potenciadora de ciertos sentimientos. El tema del tiempo de la vida humana, en cambio, se repiteobsesivamente en la lírica, desplegándose ideas contradictorias acerca de la juventud y la vejez: al Néstor homérico, anciano sensato, la lírica enfrenta otros amargados, temerosos de la muerte y añorantes de la juventud.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA POESÍA LÍRICA
En sentido estricto, los eruditos griegos de época alejandrina entendieron como poesía lírica la que se cantaba con acompañamiento de lira u otro instrumento de cuerda (cítara, fórminge); así, dejaban fuera a la elegía y al yambo, cuyo acompañamiento era la flauta doble, y que quizá para entonces fueran ya recitados y no cantados. Colaboraba, además, una razón social, simbolizada en los respectivos instrumentos: la lira es un instrumento aristocrático, la flauta, popular, como quizá lo fueron el origen de una y otra poesía. Aquí entendemos por lírica, por exclusión, lo que no es épica, el género que la precede, ni teatro, el que la sucede. El nombre de lírica lo aplicamos a una amalgama de subgéneros diversos, testimonio de la diversidad de sus orígenes geográfico y cultural: yambo, elegía, lírica monódica y lírica coralConcepto de “lírica”: canto y acompañamiento musical.
La lírica culta deriva de la popular: a partir de danzas y cantos ejecutados con motivo de festividades o actividades de periodicidad cíclica (siega, vendimia, siembra, matrimonio, etc), transmitidos oralmente, se desarrollan poemas escritos, firmados por un autor de nombre conocido, que se ajustan a esquemas y estructuras fijos.Origen de la lírica
Como la épica, la lírica se canta con acompañamiento musical. Pero la épica es poesía narrativa dictada por la Musa: el cantor no habla de sí, ni de sus opiniones; el poeta lírico habla de sí, da su nombre, orgulloso de su originalidad y sabiduría. La épica es abierta, mientras los poemas líricos son de pequeña extensión: su tipo más característico es de estructura ternaria (proemio, centro y epílogo). La épica está escrita en un lenguaje arcaizante y artificial, en largos versos siempre iguales, mientras la lírica tiene variedad de dialectos y metros: versos repetidos (pero nunca el hexámetro), dísticos y estrofas. La épica se cantaba al son de la fórminge, mientras la lírica se cantaba al son de la cítara o de la lira, bien al de la doble flauta. Finalmente, la épica es siempre monodia, mientras la lírica conoce también formas corales y mixtas.Diferencias entre épica y lírica.
La lírica heredó la función social de la épica, y se convirtió en el nuevo vehículo de expresión y difusión de las ideas y del concepto de formación humana propios de las aristocracias griegas, dominantes en ese momento. Los poetas líricos o pertenencen a la clase noble, o viven asociados a ella y cantan sus ideas. En la lírica se acentúa incluso la conciencia de la aristocracia de ser un grupo social especial, quizá por sentir ya amenazado su poder. El género literario que suceda a la lírica, la tragedia, tendrá la misma función social, pero extendida ya a toda la sociedad: es la expresión de la democracia ateniense.Función social de la lírica.
TIPOS DE POESÍA LÍRICAPOESÏA LÏRICA GRIEGA
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Otros rasgo fundamental de la lírica es la enorme variedad y riqueza de géneros que produjo, muchos de ellos procedentes de la lírica popular preliteraria. Se pueden clasificar atendiendo a dos criterios
a) Lírica monódica, cantada por una sola persona
b) Lírica coral, cantada por un coro
a) Poesía personal. Es la que el poeta expresa sus propia emociones, sentimientos e ideas
b) Poesía colectiva. Es la poesía coral, cantada por un coro con motivo de alguna fiesta religiosa o cívica.
A su vez, dentro de ambas son varios los géneros que se distinguen:
La lírica monódica es un canto en solitario. Como subgéneros de la monodia señalamos, atendiendo a su contenido, al tipo de verso que utiliza y a la lengua en que se compone, los siguientes:
La lírica coral, como ya se ha dicho, era interpretada por un coro con motivo de alguna fiesta o acontecimiento colectivo. En su origen, la mayoría de los poemas corales eran himnos a los dioses, aunque poco a poco también se fue introduciendo la temática humana. En cuanto a su estructura métrica, el poema coral se compone en tríadas (tres estrofas). La lengua utilizada fue el dorio, y entre sus géneros destacamos:
LA LÍRICA MONÓDICA:
LA ELEGÍA: SOLÓN Y TEOGNIS
CARACTERÍSTICAS GENERALES
La elegía, tal como nos aparece en los primeros autores conocidos del s VII a.C., muestra una gran influencia de la épica, tanto en la lengua como en la métrica, pero no tiene sólo un contenido funerario, sino también exhortaciones, consideraciones morales, temas políticos, militares, autobiográficos, himnos a los dioses, etc. El carácter de exhortación y reflexión en torno a distintos aspectos de la vida, puede derivarse de un primitivo canto fúnebre de elogio del muerto, donde alternaban duelo y alegría báquica en un banquete realizado para la ocasión. El lugar más apropiado parece ser, por tanto, el banquete fúnebre, sobre todo en los comienzos. Posteriormente su temática fue tan diversa que podía interpretarse en cualquier tipo de banquete, incluso con carácter báquico.En resumen, la elegía, nacida de los cantos populares de lamentos y elogios mortuorios, influenciada por la épica, formó un género literario óptimo para expresar todas las necesidades de la nueva sociedad y del nuevo espíritu del mundo en que surge. Teniendo en cuenta los cambios sociales, antes citados, que se dan en esta época, no es de extrañar que ambos temas, político y erótico, aparezcan en la mayoría de sus representantes. Las nuevas clases enriquecidas con la industria y el comercio disputan el poder a la antigua nobleza y demandan leyes escritas que eviten la arbitrariedad de los gobernantes.
El instrumento musical más utilizado fue la flauta (αὐλός) aunque esporádicamente podía ser acompañada por un instrumento de cuerdas. Poco a poco este género fue perdiendo su carácter musical para convertirse en poesía recitada. La flauta siempre mantuvo un segundo plano frente a la lira y en época arcaica era usada en los cultos orgiásticos, no en el culto a Apolo como la lira.
SOLÓN
Solón (640-558 a.C.) ateniense de origen, utilizó la elegía como arma política, sobre todo en defensa de la reforma constitucional que llevó a cabo al ser nombrado arconte con poderes especiales.
En el siglo VII a. C. estando el poder en manos de la aristocracia terrateniente, la situación del campesinado era insostenible, pues a la falta de tierras se unía el que por causa de las deudas impagadas muchos de ellos fueron vendidos como esclavos. A ello se unían las reclamaciones de una burguesía emergente que exigía participar en el poder. En este clima de discordia civil, a Solón, de origen aristocrático, se le encargó la difícil tarea de mediar entre los distintos sectores sociales. Sus reformas constitucionales fueron las siguientes:
- abolición de la esclavitud por deudas,
- aumento del poder de la Asamblea y el tribunal popular,
división de la población en cuatro clases según su nivel de riqueza, abriendo el acceso de la Asamblea a los más pobres, etc.- pretendían que el poder siguiera en manos de los aristócratas, contentando al mismo tiempo al pueblo para evitar que apoyara a una tiranía.
Sin embargo, las reformas no gustaron a nadie y la tiranía fue inevitable.
En cuanto a su obra, la mayor parte se ha perdido. Sólo se conservan pequeños fragmentos (algo más de doscientos versos elegíacos de los casi cinco mil que escribió). Donde mejor se resume su pensamiento es en la elegía llamada “Elegía a las Musas”; su tema es el de la prosperidad: el poeta quiere conseguirla, pero no injustamente; la riqueza es algo que dan los dioses, pero si se consigue con medios poco lícitos, será destruida por Zeus. Todos los deseos humanos son vanos y rodeados por la incertidumbre, pues al final es el Destino el que trae lo bueno o lo malo a la humanidad. Son, en suma, una serie de reflexiones morales que tiene poco de novedosas.
Traducción de la Elegía a las Musas
«Famosas hijas de Mnemósine y Zeus Olímpico
Musas Piéridas, escuchadme cuando os invoco.
Concededme la felicidad que otorgan los dioses bienaventurados y
gozar
siempre entre todos los hombres de una buena fama;
ser así dulce para los amigos, y amargo para los enemigos,
que mi vista sea para unos objeto de respeto, para otros de temor.
Si bien deseo tener riquezas, no quiero obtenerlas
de manera injusta. Más tarde, llega certero el castigo.
La riqueza que otorgan los dioses, es firme para el hombre
desde su cimiento más profundo hasta la cima.
Pero la que buscan los hombres a causa de su insolencia, no viene
con orden, sino que obedeciendo a las obras injustas, sin querer las sigue
y rápidamente se mezcla con la desgracia.
Nace de un pequeño origen, como el del fuego,
débil primero, incurable termina.
No duran por cierto mucho tiempo para los mortales
las obras de la insolencia,
sino que Zeus vigila el fin de todo y, de repente,
como súbitamente dispersa las nubes
el viento primaveral, que, tras revolver el fondo
del yermo mar de muchas olas y devastar
en la tierra productora de trigo las bellas obras alcanza la alta sede
de los dioses, el cielo, y nuevamente aclara el día
La Elegía a Las Musas de Salón
y brilla la bella fuerza del sol en la fértil tierra,
y no haya la vista ni siquiera una nube.
Tal es el castigo de Zeus; no contra uno
como se encoleriza un hombre mortal.
Nunca le pasa completamente desapercibido el que
tiene un corazón impío, al final se pone totalmente en evidencia.
Uno paga de inmediato, el otro, más tarde; a los que huyen
ellos mismos y no les alcanza el destino de los dioses que se acerca,
les llega completamente más farde; inocentes pagan sus actos
o sus hijos o la estirpe futura.
Los mortales juzgamos así de manera semejante, el bueno y el malo
que está bien la opinión que cada uno mismo tiene,
antes de sufrir algo. Entonces llega el sufrimiento. Hasta ese momento
sin damos cuenta gozamos con vanas esperanzas.
Al que oprimen enfermedades terribles
piensa que se pondrá sano,
otro aunque es cobarde cree ser un hombre bueno
y otro bello, aunque no tiene una agradable figura.
Si uno carece de fortuna y la pobreza lo oprime
cree que posee absolutamente mucho dinero.
Se esfuerza cada uno por otra cosa. Uno vaga por el mar,
porque desea llevar a casa ganancia en sus naves
arrastrado de un lado a otro por terribles vientos en el mar
sin escatimar nada de su vida.
Otro corta la tierra de muchos árboles cada año y
trabaja como siervo, a éstos les corresponde el curvo arado.
Otro aprende la obra de Atenea y Hefesto, de mucha técnica,
y recoge su sustento con las manos.
Otro aprendió de las musas olímpicas los dones
y sabe la medida de la sabiduría deseada.
A otro hizo augur el señor Apolo que actúa de lejos,
conoce el mal que viene al hombre de lejos
si lo acompañan los dioses. Contra 10 que está destinado
en absoluto protegen ni un pájaro ni los sacrificios.
Otros son médicos porque dominan la obra del Peán
de muchos remedios. Tampoco para éstos hay un final cierto.
A menudo un gran dolor nace de una pequeña molestia
y nadie lo eliminaría por medio de suaves remedios
En otras ocasiones, cura súbitamente al que tiene
malas y terribles enfermedades tocándolo con las manos.
El destino trae a los mortales mal y también bien,
Llegan a ser regalos inevitables de los dioses inmortales.
En todas las acciones hay peligros y, cuando algo ha comenzado,
nadie sabe de qué manera va a estar .dispuesto
El que intenta hacerlo bien cae sin preverlo
en una gran y dificil desgracia,
al que lo hace de mala manera, un dios le da en toda ocasión
una buena fortuna, salvación de su desvarío.
Ningún límite de la riqueza es evidente para los hombres
Pues los que de nosotros ahora tienen los mayores bienes,
se esfuerzan el doble. ¿Quién satisfaría a todos?
Los dioses entregan a los mortales beneficios,
pero de ellos surge la desgracia que, cuando Zeus
la envía a castigar, toca una vez a uno y otra vez a otro".
TEOGNIS
Los datos sobre su vida son muy confusos. Sabemos que vivió entre la segunda mitad del siglo VI y la primera del V y que era un aristócrata que al instaurarse la tiranía en su patria debió huir, por lo que escribió toda su obra en el exilio.
En cuanto a los poemas, la tradición nos ha legado unos 600 dísticos elegíacos. Estas elegías son de tema muy variado: las hay autobiográficas, en las que lamenta la suerte de la aristocracia de su tiempo; otras son verdaderos himnos a los dioses; otras de contenido erótico y finalmente una serie de elegías de tipo gnómico (en griego γνῶμαι son “sentencias, máximas morales”) con consejos sobre los temas más diversos y a través de ellas conocemos su pesimismo sobre la vida humana y su invitación a aprovechar el día a día, su fuerte espíritu de clase (identifica al hombre bueno con la aristocracia y al malvado con la clase del humilde), la necesidad de poseer riquezas como complemento de la virtud o la preocupación por la fidelidad del amigo.
Algunos versos elegíacos de Teognis de Mégara.
La parte más conocida son las llamadas “elegías a Cirno“, que parece ser el joven amante de Teognis, a quién expone su ideal aristocrático en los siguientes TEMAS:
Su visión del mundo es pesimista, mundo corrompido al que no se asimila y no entiende. Cree que la mejor cosa para el ser humano es no haber nacido, y hecho esto, lo mejor es desaparecer cuanto antes con una muerte digna.
La parte más conocida son las llamadas “elegías a Cirno“, que parece ser el joven amado de Teognis, a quién expone su ideal aristocrático:
ALAS A TI YO TE HE DADO, CON ELLAS EL MAR INFINITO…
Alas a ti yo te he dado, con ellas el mar infinito
y toda la tierra en un vuelo podrás recorrer
sin fatigas. En todo banquete y festejo presente
te hallarás, albergado en las bocas de muchos.
Y al son de las flautas de tonos agudos los jóvenes
en rondas de amor, con bellas y suaves tonadas
te citarán. Y cuando a las cavernas de la oscura tierra
desciendas, a las lamentables mansiones del Hades,
ni siquiera entonces, muriendo, te ha de faltar tu gloria,
sino que conservarás entre la gente tu nombre inmortal,
Cirno, y vas a viajar por la tierra de Grecia y las islas,
y a cruzar la incansable alta mar habitada por peces,
sin montarte a lomos de caballos, pues van a llevarte
los espléndidos dones de las Musas de trenzas violeta.
Y para todos aquellos, incluso del mañana, que aprecien el canto,
tú vivirás por igual, en tanto existan la tierra y el sol.
Y, sin embargo, de ti yo no recibo ni un poco de aprecio,
sino que, como a un niño pequeño, me engañas con cuentos.
Teognídeas, vv. 237-54. Traducción de Carlos García Gual.
Su visión del mundo es pesimista, mundo corrompido al que no se asimila y no entiende. Cree que la mejor cosa para el ser humano es no haber nacido, y hecho esto lo mejor es desaparecer cuanto antes con una muerte diga.
Teognis fue un defensor a ultranza de los ideales aristocráticos, como lo fue también Píndaro. Para él la virtud (ἀρετή) es connatural a los nobles, pero la adquieren por su linaje y hay que estar siempre en compañía de los buenos (ἀγαθοί), identificados también con los nobles.
EL YAMBO: ARQUÍLOCO
El yambo fue en su origen un verso popular de los jonios, utilizado en poemas de burla con ocasión de las fiestas de Deméter y Dioniso.
Este contenido burlesco y satírico se va a confirmar en el principal representante del género, Arquíloco. Era natural de la isla de Paros y vivió en pleno siglo VII a.C. Además de poeta, fue mercenario y murió en lucha con los habitantes de la cercana isla de Naxos.
Los temas de su poesía son:
- - La guerra. Como soldado mercenario que fue, nos transmite una imagen realista del combate, lejos de cualquier tipo de exaltación patriótica
- Siete muertos, a los que habíamos alcanzado
- - El odio. Lo expresó tanto contra amigos como contra enemigos. Su odio se desborda en ocasiones en una oleada de maldiciones, injurias y sarcasmos.
- - El vino y el amor. Eran temas tradicionales de la lírica griega, aunque en Arquíloco poseen el sello de la experiencia directa y personal. Es el primer poeta que utiliza la sexualidad como tema de modo consciente y deliberado. Concibe el amor no como una dicha del hombre, sino como una grave enfermedad que sobrevive al hombre con ímpetu.
- Los dioses. Mantiene su creencia en un cierto poder divino que reparte éxitos y desventuras entre los hombres, ante lo que sólo cabe la resignación. Se considera servidor de Ares y Apolo y compuso himnos a Dioniso y Demétera la carrera, han caído.
Y somos mil sus matadores.
Papiro con un fragmento
LA POESÍA MÉLICA: SAFO y ALCEO. ANACREONTE
Este tipo de poesía hay que encuadrarla dentro de la poesía de la isla de Lesbos, que por sus características especiales, tanto en el contenido como en la forma, merece un trato aparte dentro de la lírica arcaica. En los siglos VII y VI a Cr. florece en este lugar una cultura propia y brillante que tiene en la lírica uno de sus mejores componentes con Alceo y Safo. La poesía y el canto aparecen en principio muy ligados a ceremonias religiosas y rituales, de carácter popular.
La parte más característica de la poesía de Alceo y Safo es monodia, compuesta en cortas estrofas y en variados pero simples metros, cantada y acompañada de instrumentos de cuerda.
Es una poesía ligada a las ceremonias religiosas y rituales, de carácter popular, y el marco de interpretación lo constituían las procesiones religiosas, los concursos de todo tipo
las fiestas en honor del vencedor en los grandes juegos etc, para recordar antiguos mitos y cantar las glorias de la patria.
SAFO
Es una de las pocas poetisas que nos ha legado la antigüedad. Nació en la isla de Lesbos, en el seno de una familia aristocrática y su vida transcurrió entre finales del siglo VII y principios del VI a.C. Constituyó con otras mujeres una especie de “círculo”, organizado en principio para rendir culto a las Musas, semejante al que formaban los filósofos en los círculos aristocráticos masculinos.Casi toda su poesía está dedicada a mujeres, y alguna a sus hermanos. En total escribió nueve libros de odas, epitalamios o canciones nupciales, elegías e himnos, pero apenas se conserva una mínima parte de ellos. Su poema más importante es la Oda a Afrodita.
¡Tú que te sientas en trono resplandeciente,
inmortal Afrodita!
¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico,
augusta diosa, no consientas que, en el dolor,
perezca mi alma!
Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez,
dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes.
Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo,
a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas.
Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales,
preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía,
qué nuevo deseo agitaba mi pecho,
y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor.
Safo, me dijiste, ¿quién se atreve a injuriarte?
Si te rehuye, pronto te ha de buscar;
si rehúsa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo.
Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees.
¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos!
¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehúses tu
ayuda todopoderosa!
Lamento:
Dulce madre mía, no puedo trabajar,
el huso se me cae de entre los dedos
Afrodita ha llenado mi corazón
de amor a un bello adolescente
y yo sucumbo a ese amor.
Originalmente escribió sus obras en el dialecto aeólico, y sus poemas fueron copiados repetidamente a lo largo del tiempo en las epocas griega, romana, bizantina, etc. Parece ser que en el año 1.073 d.c. el Papa Gregorio VII ordenó quemar todos los manuscritos con los poemas sáficos, considerados inmorales y pecaminosos, con lo que se perdió para siempre una parte de su obra.
A partir de su obra conocida sabemos que Safo rendía culto a Afrodita, la diosa del amor y de la belleza. Su poesía se caracteriza por su sencillez, intimismo y sentimiento. Los versos son tan apasionados como simples, y dejan clara constancia de su atracción y relación con otras mujeres, aunque hay que decir que Safo también tuvo amantes masculinos, especialmente el poeta Alceo, del que habla en sus poemas.
ALCEO
La poesía de Alceo es un reflejo directo y sincero de su vida turbulenta. Se vió envuelto en las luchas civiles que sacudieron Lesbos en su época, y su poesía refleja sin moderación alguna de sus posturas políticas. No hay insulto que no dirija al tirano Pítaco por su físico o sus costumbres. En cambio manifiesta una indefectible lealtad hacia sus compañeros de armas. Se jacta de ser tan vehemente en sus odios como en sus amores, lo que da contraste y emoción a cuanto escribe. Sus composiciones tienen el aire de haberse improvisado como reacción a los estímulos del momento. Por tanto ofrecen interés humano y carecen, por la misma razón, de sutileza. Temas que les fascinan son las armas y el vino. Siempre encuentra una razón para beber: el calor, el frío, la depresión, etc.Perteneció a la aristocracia eólica, por eso su poesía es el reflejo inmediato de una vida entregada a la acción política en medio de las luchas civiles. Fue desterrado dos veces. Representa el ideal homérico del honor y la gloria, pero asimilado a los nuevos tiempos de luchas de partidos e intereses personales. Es apasionado y violento en los ataques a sus enemigos políticos, ensañándose en la presentación de sus defectos físicos y morales.
Hay una imagen, la de la nave cuya salvación o pérdida simbolizan la de la patria, que ya había tratado Arquiloco, que Alceo desarrolla en forma de alegoría extensa y que tendrá una larga historia posterior como alegoría de la nave del estado. Alceo no se refiere al Estado en el sentido del habitante posterior de la polis, sino a la suerte que corre su partido y a las penurias que hay que soportar en la lucha por el poder. Este tipo de alegoría de la nave del Estado se perpetuó hasta nuestros días a través de distintos autores. La relación mental de barcos y Estados era lógica en una sociedad cuyas ciudades se comunicaban e interactuaban preferentemente por vía marítima. El poeta latino Horacio (65-8 a.C.), quien tradujo bastantes versos de Alceo, realizó con un estilo mimético al de éste una oda de parecidas características y significado, “Oh, navis”. Gracias a Horacio, que consideraba a Alceo como uno de sus maestros, nos han llegado muchos de los versos que del poeta griego quedan, pudiéndose así además analizar su métrica. El famoso fragmento náutico referido es:
“Me desconcierta la revuelta de los vientos.
De aquí llega rodando una ola y por allá
otra, y nosotros en medio arrastrados
nos vemos en nuestra nave negra,
afligidos por la muy enorme tempestad.
El agua de la sentina ya cubre el pie del mástil.
Toda la vela está ya transparente,
y cuelga en grandes jirones su tela,
no logran asidero las anclas, y el timón…
… mis dos piernas se afirman en las jarcias
y sólo esto me mantiene a salvo.
Toda la carga arrastrada fuera de borda va.”
ANACREONTE
Más tarde Anacreonte dirige sus pasos a la corte de Polícrates en Samos, de donde parte hacia Atenas con el tirano Hiparco. Aquí el marco su la poesía lo constituye el distinguido simposio, muy de moda en la época de las tiranías, en el que se concede gran importancia al refinamiento de los modales en el banquete. Si Alceo recitaba poesía del arsenal en su círculo de combatientes, Anacreonte nada quiere saber de rencillas y guerras. Él mismo dice que desea cantar los dones de Afrodita y los alegres placeres de la fiesta, que presentan un carácter netamente erótico. Sus versos reflejan la dulzura d la vida con tal intensidad que en ocasiones llega a ser dolor.
Revela su originalidad tanto en expresiones metafóricas, como en el uso de abundantes epítetos. El sentido del poeta por lo delicado y frágil se expresa en los versos que compara a la juventud esquiva con el pequeño corzo que, abandonado por la madre, anda por el bosque lleno de temor.
Los alejandrinos conocían cantos, elegías y yambos de Anacreonte, y publicaron sus poemas en cinco libros. Su arte no admite continuadores y quienes lo intentaron convirtieron su gracia en simpleza, su placer por la vida en debilidad por el vino y el amor. Sus poemas fueron compuestos hasta la época bizantina y sesenta de ellos están recopilados en manuscritos detrás de la Antología palatina. ANACREONTE, 358 PMG
De nuevo su pelota púrpura
me dispara Eros de cabellos dorados
y con una joven de coloridas sandalias
a jugar me incita;
pero ella, que es de la bien fundada
Lesbos, mi cabellera,
por ser blanca, desdeña
y ante otra se pasma (trad. José B. Torres). I
¿A qué me instruyes en las reglas de la retórica?
Al fin y al cabo, ¿a qué tantos discursos
que en nada me aprovechan?
Será mejor que enseñes a saborear
el néctar de Dionisios
y a hacer que la más bella de las diosas
aun me haga digno de sus encantos.
La nieve ha hecho en mi cabeza su corona;
muchacho, dame agua y vino que el alma me adormezcan
pues el tiempo que me queda por vivir
es breve, demasiado breve.
Pronto me habrás de enterrar
y los muertos no beben, no aman, no desean.
II
De la dulce vida, me queda poca cosa;
esto me hace llorar a menudo porque temo al Tártaro;
bajar hasta los abismos del Hades,
es sobrecogedor y doloroso,
aparte de que indefectiblemente
ya no vuelve a subir quien allí desciende.
LA LÍRICA CORAL
CARACTERÍSTICAS GENERALES
La lírica coral nació en la Esparta del siglo VII a.C., todavía no cerrada al exterior como en el siglo V, que constituía una comunidad abierta en la que había una importante tradición musical y poética.
La lírica coral estaba vinculada a las ceremonias religiosas, fiestas y culto. Esto explica el tono solemne que suele adoptar la poesía coral, recitada en ocasiones importantes. La lírica coral utiliza una lengua artificial,; de esta manera realza el carácter grave de esta poesía. Sufrió una evolución importante, pero, al menos en las composiciones que conservamos, se mantienen tres elementos:
a) el mitο
b)el elemento gnómico o sentencioso
c) alusiones al motivo de la μολπή
Conservamos odas corales de los siguientes poetas: Alcmán, Estesícoro, Íbico, Simónides de Ceos, Baquílides y Píndaro.
PÍNDARO
Las familias aristocráticas tienen la “areté” por su conexión con la divinidad, que establece lazos de unión con los mortales a través de un héroe, y esto ya nos aparecía en Homero, en cuya obra aparecían reyes que habían recibido su cetro de manos de Zeus. No obstante la época en que Píndaro dice esto ( la ideología aristocrática ha sufrido diversos ataques, dando paso a la democracia ) ha hecho que algunos críticos hablen de CINISMO en nuestro autor, y piensan que sus epinicios son un instrumento de propaganda de la ideología de la clase social que la paga, para afianzar su status.
Hay una coincidencia entre la ideología global de Píndaro y su credo poético, pues para él el auténtico poeta es el que lo es por naturaleza, y contrapone su poesía (la del σόφος, según él mismo se autodenomina) frente a la sofia que se adquiere con el aprendizaje. Identifica la expresión poética con el contenido ideológicọ hay una única ἀρετή, propia del noble, y una sofia, propia del poeta inspirado que no es un auténtico creador.
En la última etapa siciliana de la vida del poeta nos encontramos con el ámbito de la religiosidad órfico-pitagórica y la afirmación de la existencia de otra vida después de la muerte (el alma es divina, el cuerpo impuro y la muerte liberación. La vida futura depende de la vida llevada en la tierra y se puede conseguir la felicidad eterna con los ritos de purificación y la iniciación en los misterios. Tiende a cierto monoteismo cuando antepone a Zeus sobre lo demás y ejerció gran influencia moral entre los griegos). La religiosidad órfica no es aristocrática en sus orígenes. Los griegos eran conscientes de que tanto el orfismo como el dionisismo no estaban en la génesis de la religión griega, sino que eran más recientes y procedían del exterior, concretamente de Tracia, donde se localizaba a Orfeo y a Dioniso.
El orfismo tuvo, desde sus orígenes, un carácter popular y desde época muy temprana se conectó con el pitagorismo, de carácter más aristocrático pues en él dominaba la casta de los pitagóricos, hasta que se unieron en la corriente órfico-pitagórica. Así pues no se puede observar contradicción alguna en Píndaro cuando defiende los valores de la aristocracia y asume ciertos aspectos de la espiritualidad órfica.
En cuanto a su obra, ésta fue agrupada por los filólogos alejandrinos en 17 libros, atendiendo a su género literario. De entre ellos nos han llegado completos los cuatro últimos, que corresponden a los Epinicios. A su vez, éstos fueron organizados según la importancia de los juegos para los que fueron escritos: Olímpicas (14 odas), Píticas (12), Nemeas (11) e Ístmícas (9). Del resto de su obra no tenemos nada más que pequeños fragmentos.
Por los restos conservados, el epinicio es la gran creación de Píndaro. El poema era cantado por un coro con música de flauta o lira en la ciudad natal del vencedor, como parte del homenaje que recibía de sus conciudadanos por su triunfo. En su estructura hay que destacar tres elementos:
A pesar de la heterogeneidad de su obra, es fácil descubrir la visión del mundo del poeta: Píndaro es defensor de los ideales aristocráticos, como lo fuera también TEOGNIS. Para él el tipo humano ideal es un hombre noble, con altas aspiraciones e ideal competitivo, con dinero, que posea una piedad tradicional severa, defensor del régimen oligárquico y que muera rodeado de su familia y recordado por la posteridad. En su tiempo, llegó a alcanzar la categoría de poeta universal para los griegos.
Olímpica primera, un poema que Píndaro compuso para Hierón, tirano de Siracusa en Sicilia (476 a. C.).
Lo mejor es, de un lado, el agua y, de otro, el oro, como ardiente fuego,
que destaca en la noche por encima de la magnífica riqueza.
Y si certámenes atléticos celebrar
anhelas, querido corazón,
ni busques otra estrella más cálida que el sol
brillante en el día por todo el yermo éter
ni ensalcemos otra competición superior a la de Olimpia.
De allí el himno clamoroso se despliega
a través de las mentes de los sabios
para que al hijo de Crono canten los que acuden
a la espléndida y feliz morada de Hierón (vv. 1-10, trad. C. García Gual).
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